
No sé qué opinarán los expertos, pero para los que no somos grandes entendidos en artes plásticas, nos permite descubrir a un pintor fantástico muy maltratado (yo sólo recordaba haber visto una pintura suya en los manuales: Niños en la playa) en los libros de texto y en las clases de historia del arte.
Vuelvo a la rutina del tajo bajo el bochorno de julio con el tacto de vestidos de seda en las yemas de los dedos, la nariz embriagada de aromas mediterráneos y el desasosiego triste de la incertidumbre de no poder conocer el destino final de la Otra Margarita:





